10 hábitos para mejorar tu productividad

Aquí tienes 10 hábitos que te ayudarán a catapultar tu productividad. Pero recuerda, lo más importante es la ejecución, pasar a la acción.

Conseguir nuestros objetivos y hacer realidad nuestros nuestros, es cuestión de actitud y persistencia. De tu actitud depende tu mentalidad y cómo afrontes obstáculos y adversidades, y de la persistencia o constancia, depende tu acción enfocada, FOCO!. Siempre que aprendas algo nuevo, no lo dejes en simple información, ponlo en práctica. Sin práctica, las ideas, técnicas o consejos se quedan en mera teoría. ¡Pruébalo!

10 Hábitos para multiplicar tu productividad

 

1. Desglosa los objetivos en hitos y los hitos en acciones diarias

No desglosar los objetivos en hitos y los hitos en acciones diarias hace que te quedes bloqueado y te sientas avasallado por la envergadura de tus objetivos.

Divide tu objetivo en pequeñas acciones que puedas hacer en un día, lo verás todo mucho más factible y pasarás a la acción.

El dicho “Roma no se construyó en un día” es cierto. Las cosas se consiguen paso a paso, acción tras acción, cada día algo.

Con el tiempo mirarás atrás y verás lo mucho que has avanzado. Además, el hecho de cumplir con tu acción diaria te mantendrá motivado durante todo el camino.

2. Ponte una sola cosa importante por hacer al día

Antes de empezar el día determina cuál va ser la tarea importante de la que te ocuparás hoy y mantente enfocado en ella.

Desde mi experiencia te diré que menos es más. Elige una sola tarea importante para acabar en ese día concreto, elegir más de una, desorienta.

3. Cambia de paradigma: de "¿qué tengo que hacer hoy?" a "¿qué tengo que acabar hoy?"

Cambia el prisma desde el que ves tus tareas diarias y utiliza el verbo “acabar” en vez de “hacer”. Preguntarte “¿qué tengo que acabar hoy?” es mucho más poderoso y efectivo, ya que el cerebro percibe de este modo que es algo que debe empezar y terminar hoy, sin posibilidad de dilación.

Cambia de paradigma y cada mañana pregúntate “¿qué tengo que acabar hoy?”. Parece una tontería pero es muy poderoso.

4. Evita las interrupciones

Tardamos unos 20 minutos en entrar en esa zona en la que estamos fluyendo concentrados. Si no paramos de interrumpir nuestros momentos de concentración, apenas conseguimos llegar a ese punto de alta creatividad y eficacia.

Bloquea un par de horas sin distracciones de ningún tipo. No mires el email, (de hecho, no lo mires hasta las 13h y responde correos a partir de la tarde), desactiva avisos del móvil, pide a tus compañeros que no te interrumpan, no tengas el correo o skype abierto, etc.

Elimina de tu zona de trabajo todos aquellos objetos, aplicaciones, notificaciones u otros elementos que puedan perturbar tu concentración y que hagan que te desvíes de tu foco de acción.

5. No hagas multitarea

No es verdad que podamos hacer dos cosas a la vez. Y si las hacemos, no las hacemos bien, al 100%, sino a medias y mal.

Igual que un ordenador se ralentiza cuando abres todos los programas y aplicaciones, tu cabeza deja de funcionar con eficacia cuando tienes mil frentes abiertos.

No somos malabaristas de circo e intentar mantener 10 pelotas en el aire es, además de imposible, poco productivo. Verás como consigues avanzar más y de forma más eficiente si centras toda tu atención en cada una de las acciones diarias de manera individual en vez de si intentas cumplirlas todas a la vez.

Repite este mantra “una cosa tras otra”. No saltes de un proyecto a otro.

6. ¡Duerme!

En serio, ¡duerme! Es uno de los mejores hábitos para ser eficaz.

La necesidad de dormir no es algo que la naturaleza haya puesto en la vida para fastidiarte, así que no te pelees con la biología porque saldrás perdiendo.

Nuestro cuerpo necesita dormir para resetear nuestra mente.

No sabes lo poderoso que eres cuando duermes tus horas. Y tan importante es el número de horas como la calidad del sueño durante esas horas, así que elimina todos los factores externos que pueden perturbar tu sueño - por ejemplo, silencia el móvil o no te duermas con la televisión encendida-.

Cuando duermes las horas que tu cuerpo te pide, tu mente piensa con claridad y rapidez, eres más creativo y solucionas los problemas en menos tiempo.

7. Pon límites a tu tiempo de trabajo

Aquí no hay duda. Tu trabajo se alarga tanto como tiempo le des.

Así que para ser más eficaz y no tardar siglos en terminar cosas, pon límite a tu tiempo disponible para cada tarea. Por ejemplo, 3 horas para redactar el informe, media hora para la reunión, 4 horas para redactar el contenido del workshop, etc.

Al poner límites a tu tiempo disponible, te concentrarás más y serás más eficaz porque no tendrás tiempo que perder.

Pero te invito a ir un paso más allá: ten vida personal después de las 18h - aficiones, familia, amigos -.

Si te ves incapaz de parar por voluntad propia, queda con amigos a las 18h o 19h, ten planes después del trabajo, ve a esa clase de yoga que hace tanto que quieres ir o apúntate a inglés.

El tiempo no se encuentra, se crea. Crea el tiempo para tu vida.

No sólo eso, ten fines de semana y vacaciones. Nada de trabajar esos días.

La estrategia no está en el descanso necesariamente, sino en el tiempo disponible que tienes para hacer las cosas.

8. Toma un descanso cada dos horas

Sólo tenemos de 2 a 3 horas pico de concentración y por lo tanto es importante que pasado este tiempo te tomes un descanso de unos 10-15 minutos.

Puedes aprovechar para salir a la calle a hacer un pequeño recado, llama a un amigo, tomarte un café, etc., y si además este pequeño descanso lo haces fuera de tu zona de trabajo, aunque sólo sea levantándote de la silla, verás como es más beneficioso todavía.

Recuerda, tan importante es hacer descansos como trabajar.

9. Aprende a decir no

Foco no es una cuestión de gestión del tiempo, sino de a qué acciones y proyectos vas a dedicar tu limitado tiempo. Así que aprende a decir no a proyectos y propuestas que te hagan desviar de tu objetivo y mantente focalizado en aquello que te permite avanzar en el camino de la realización de tus sueños y objetivos.

Di no a todo aquello que suponga perder tu foco de acción.

10. Levántate pronto y dedica un tiempo para ti antes de empezar a trabajar

Numerosos estudios demuestran los beneficios de levantarse pronto, ya que nuestra productividad suele ser mayor durante las primeras horas del día.

Pero si dedicas un tiempo para ti antes de ponerte a trabajar verás como además conseguirás empezar el día de mejor humor, con más ganas y vitalidad, factores que impactarán positivamente y de manera directa en tu productividad.

Empezar el día haciendo aquello que más te gusta, conviene o apetece es la mejor vitamina.

Ya verás que si conviertes estos 10 consejos en hábitos de tu día a día conseguirás catapultar tu productividad y alcanzar todo aquello que te propongas.

¿Preparado? Porque el cambio empieza hoy.

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